martes, 4 de noviembre de 2025

Detrás del tiempo.

Ando corriendo, pidiendo un tiempo que ya no depende de mi. Lo que yo tengo, que me sobra, te falta a ti. Quiero llegar a besarte, a despedirme de ti, y el tiempo que no puedo controlar.... ese tiempo es al que recurro al rezo para tener de ti. 

Ahora no puedo pasear, porque mi mente, en este momento, tiene titularidad. Tu nombre, le pido a dios, déjame verlo una vez más. Déjame agarrarle la mano, déjame abrazarlo, déjame sentirlo antes de que toque su final. Sé que está en la linea final, que su corazón, sus entrañas y su mente ya tienen fecha de caducidad. Horas, es cuestión de horas, minutos o segundos, y yo estoy de ti sumamente alejada. La angustia que me recorre no me permite ni pensar, e intento el espacio-tiempo acortar, para estar contigo en Pintor Manuel De la Rosa una vez más. Y me acuerdo del tiempo que ya he vivido contigo, me acuerdo de todos los fragmentos que conforman tu recuerdo, que me unen a ti, que ya no existen en el tiempo de ahora, pero si dentro de mi. 

Y de como te repito, incluso en la distancia, que aunque tú no sepas quien soy, ni quien eres para mi, yo si recuerdo que te amo desde el primer día que te conocí.. Aun no te has ido, pero te tengo lejos de mi. Y voy corriendo sintiendo las horas, el peso de la existencia, y el descontrol de no llegar a ti. 

Estoy en incertidumbre, en angustia impaciente, rezando, rezando, a un dios que normalmente no recurro por mi incapacidad de controlar este frenesí. Cada minuto que aguantas me alivia y me hace respirar, y a la vez me recuerda que tengo cada vez menos tiempo para llegar a ti. Que puede que no te vea respirar más, que ante mi llegada, tú ya hayas partido y no te vuelva a sentir. 

Aunque lo cierto es que hace tiempo que tu mente no te deja vivir, en tu casa, con tus hijos, con tus nietos, y quien un día fuiste para mi. Una vida trabajando, para que lo único que recuerdes sea que tienes que volver a ir, a poner ladrillos, que no puedes esperar más aquí. Te quieres ir, y yo te quiero atrapar, antes de que el tiempo me quite todo lo que conlleva la Grand-paternidad. 

Abuelo, voy corriendo, y encojo el espacio que nos separa. Estoy en Mallorca, y si pudiera iría andando hasta tu casa. El avión sale a las 19:50, llego allí a las 21:30. Espero a papá y mamá, y durante todo el tiempo solo ruego por poder besarte, por ultima vez, una vez más. 

Pido, ruego, ¡no seas injusto! Tiempo, quédate unos segundos más. Déjame verle. No quiero tener en mi mente la idea que por un minuto no pude llegar. 

Mi corazón está encogido, intenta recortar, intenta hacer que el tiempo pase rápido para mi, y que se detenga en tu lugar. Quiero teletransportarme, quiero ya. Te amo abuelo, por favor, solo un segundo, espérame, que ya voy para allá. 

lunes, 10 de julio de 2023

Paranoia pseudo-romantica

 No voy a negar que a veces te busco entre la gente, con miedo a verte y con deseo de hacerlo para saber al menos que sigues vivo. No voy a negar que 365 días por 2 me parece tiempo más que suficiente para desarrollar un sentimiento de amor. No te voy a negar que me da ansiedad ir por la calle porque creo que podrás cruzar cualquier esquina. No te voy a negar que querer saber de ti a veces me hace ser impulsiva y querer hablarte, aunque sea simplemente para saber cómo estas. Porque he sido 'madre' de un hombre mayor que yo, y mi instinto maternal me hace preocuparme por ti. No te voy a negar que a veces siento mi realidad como una ficción, como si estuviera de vacaciones, como si no tuviera consciencia de que ya no voy a verte al terminar el día. No te voy a negar que albergo en mi interior algo parecido a la melancolía, pero muchísimo, créeme, muchísimo más agrio y profundo. 


No me voy a negar que las pesadillas contigo no paran, que existe una lucha interna en mi entre el ello, el yo, y el superYo. Que a veces la cabeza me da vueltas y que al final tú sigues estando al final del pensamiento. Pero... esto es lo que llaman duelo. El duelo, la pelea, la lucha que consiste en aceptar que posiblemente sea otra la que roce tus labios, al igual que a mi me ha embriagado un muchacho que repetía millones de veces que no podría existir. Porque me negaba a pensarme y pensarte a ti sin mi, y porque romper estas creencias dañaban mi alma. Solo sé, que te he querido tanto que ahora el corazón late más despacio, como resacoso... 

Puedo tener una dualidad en mi, el dejarte ir y confiar en que lo que viene y esta es mejor. Y a lo mejor esto que siento no son resquicios de amor, sino de dependencia, de dolor, de abandono y de decepción. La persona en la que pienso cuando vienes a mi cabeza es alguien que dejó hace mucho tiempo de estar, porque quien me destrono de mi derecho de ser ni siquiera se te asemeja. Pero lo claro en ocasiones es doloroso. La claridad con las que tus palabras me apuñalaban era solo el principio de una escalera de actitudes que me hicieron sentir más allá de la insuficiencia. 

Y tu perdón, tan deseado por mi, dejó de tener peso en el momento en el que te dio igual concluir una historia ''feliz'' con un mensaje frívolo de ' No quiero estar más aquí'. Desde entonces no te he vuelto a ver, pero tampoco te he dejado de sentir. Porque mi cuerpo sigue tenso pensando en que voy a volverte a ver y mis tripas se van a revolver. Que mi pulso se va a acelerar, que se me va a olvidar respirar... pero no como en las películas románticas donde todo va cámara lenta, sino como un martir, que ve llegar su fin. Y aun asi, puedo decirte que te quiero, aunque haya tenido que elegirme esta vez a mi, porque si no lo hacia... no habría quien quisiera, quien temiera o a quien echasen de aqui. 


Y esta no es una carta de amor... ni siquiera se le parece. Esto solo es la sangre que me sigue supurando, el pus que no se quita del todo... el aliento entre cortado. Esta soy yo, intentando, recordar todo lo malo que he sentido para entender que no hubiera sido bueno seguir estando contigo.

viernes, 30 de junio de 2023

Tener un trastorno mental

 Empezamos con una declaración firme: tengo un trastorno mental. 

Aquellos que hemos vivido esta experiencia de etiquetación clínica podemos reducir la experiencia en dos ideas muy claras:

- Por fin sé que es lo que tengo 

- ¿Esto es lo que explica el cómo soy? 


Cuando empiezas a indagar en que consiste tu patología, mágicamente le das sentido al porque reaccionas de determinadas maneras, porque te sientes un bicho raro, porque nunca has podido encajar del todo, porque tu visión del mundo es tan diferente, porque tu sensibilidad es tan particular, porque la tristeza puede inundarte tanto, y una larga lista de justificaciones se va desarrollando. Esto, al principio, crea desconcierto, cuanto menos, al valorar la idea de que lo que yo soy se resume en: trastorno limite de la personalidad. 


¿Pero sólo soy eso? 25 años de mi vida simplificados a una afirmación rotunda y a la necesidad de terapia, medicación, psicólogos y psiquiatras. Posiblemente, aquí es donde se haya el mayor error....dejar que nuestro trastorno se apodere del yo. 


Yo soy María Herrera Japón, y si, evidentemente que este trastorno forma parte de mi, pero no solo soy mi trastorno. No solo soy delirio, depresión, cama, pastillas, ansiedad, tristeza, disociación, desrealización, despersonalización, tricotilomanía, ataques de pánico, alta sensibilidad emocional, auditiva, y visual. ¿cómo no va a afectarme todo esto a mi día a día?. Evidentemente, lo hace. Pero María, también es amor, es paz, es armonía, es concordia, es sabiduría, es conocimiento, es vocación, es lucha, es fuerza, es sensibilidad, es reconexión, es trabajo continuo, es crecimiento personal, es valiosa, es poderosa. Yo soy un ser humano digno de amor, digno de aceptación, e intento tener una vida funcional en la medida de lo posible. Hay días que no puedo, que mi dolor es tan grande que se me somatiza en mi cuerpo. Que mi hastío es totalizador. Que mi etiqueta ''tengo un trastorno mental'', parece más limitante que liberador. En muchas creencias, y películas de miedo y posesiones, se cree que al conocer el nombre del demonio, se tiene control sobre él. 

Con esto, no pretendo endemoniar lo que es tener un trastorno mental, pero tampoco pienso romantizarlo. A veces, el estar en el mundo se me hace bola, y otras, valoro detalles tan importantes como el color del cielo cuando anochece, el olor a hierba, a mar, el sonido de los pájaros, y el regusto de mi infancia cuando como un plato de garbanzos. 


Mi trastorno me limita en muchísimas ocasiones, pero también he podido comprobar que un aspecto fundamental es quienes te acompañan en este proceso. Tener un entorno sano, de amor, de comprensión facilita mucho tomarse el tiempo que uno necesita (y para esto no hace falta tener un trastorno). 

Se podría decir, que estoy en un trabajo constante, duro, muy duro, que no me deja descansar prácticamente nunca, pero que a su vez, me esta permitiendo conocerme y vivir un proceso hermoso de autorevelación. Al final, me esta permitiendo saber qué es lo que mejor me viene, escucharme, y eso, para bien o para mal, es muy valioso. Porque aunque el entorno sea primordial, también lo es la actitud con la que nos hablamos, y nos escuchamos. Y no todos los días tengo la mejor. Cuando no tengo ganas de vivir, se hace muy difícil sacar algo positivo o cambiar de mentalidad o pensamientos. Cuando se tiene una crisis, parece que leo único que la calma es la medicación. Pero a pesar de todo, me repito una y otra vez, que soy un ser vivo que me merezco vivir, siento también responsable de mis actos, y no usar mi TLP como excusa para hacer el mal, o ser egoísta (porque amigos, todos, tenemos motivos para ser malas personas, la cosa, o el asunto, es no serlo). Ser comunicativa, en la medida de lo posible, es fundamental, porque si a mi de por si me cuesta saber que es lo que más me va a ayudar, imaginaos alguien externo a mi. 


También, algo que estoy apreciando mucho últimamente es el silencio, y el dejarme engullir por la calma que también me rodea. 


Por terminar este pequeño escrito, diré, la mayor afirmación que la mujer más sabia que conozco me dijo no hace mucho. Se puede adaptar a dios, al universo, a la vida en si, que no siempre es justa:

''Dios ha puesto en mi camino lo que sabe que yo soy capaz de soportar. Sabe que soy la única que podía asumir la mayor de las tristezas y seguir siendo yo''. 

Al final esto, no es más que la muestra del poder de la mente, de la fortaleza, del continuo aprendizaje y la aceptación de la crueldad. Aqui un consejo, personal, ''que la crueldad del mundo no apague la solemnidad de tu alma''. 



Atentamente: María Herrera Japón y no solo, una trastornada 

viernes, 23 de junio de 2023

Voces - Poema Libre por María Herrera

 Ajetreo, ruido, mareo, 

pesadez en la cabeza.

Desesperanza, angustia, vértigo, 

ansiedad aparece en escena. 


Gritos de muchedumbre caben dentro 

de una sola cabeza, y aunque

ya no las oiga siempre me queda

la jaqueca. 


El dolor de cabeza, de sien, de ojos

y de orejas. Que se va trasladando por mi cuello hasta cogerme

un pinchazo, que me estremezca. 


El pulso me va rápido, la boca la noto seca. 

Solo tengo lo que se conoce como un ''relájate, muñeca''. 


Que no es pa' tanto, que solo te dije que así no era, 

que no estaba bien como existías con esa libertad y 

con esa fuerza.


Que deberías escuchar más, 

que tu opinión no está completa...

porque tienes que pasar por 38 experiencias previas para poder hablar 

de como te sienta la critica, la acción o el machaque que el otro te alimenta. 


Que si soy insegura, que si quite esa cara de pena, 

que si es culpa mía por cria y niñata de mierda. 

Que mi camino no es válido por más claro que yo lo vea, 

porque el listo de turno le dijo a tu autoestima que si eso, 

ya la llamarían si requiriera. Que era mejor así, 

calladita, pero con una tormenta en la cabeza. 

jueves, 23 de febrero de 2023

Lo importante de reorientar tus pensamientos

Creo que esta es una de las mejores tácticas que he podido encontrar para acallar aquellos pensamientos que dañan mi mente y mi espíritu. Imagínate, si al día la mente humana puede llegar a tener 60.000 pensamientos, que más de 45.000 sean negativos....minaría la moral a cualquiera,¿no? y si además, esos pensamientos generasen emociones que tuvieran una plasmación de dolor físico... parece que estoy hablando de una locura, de algo incapaz de gestionarse o de tratar porque desborda. En fenomenología, tratamos esta cuestión con algo semejante... el infinito turbulento. 

Es una sensación arrolladora, que causa angustia, sufrimiento, dolor, tristeza, y ansiedad, entre otras cosas. ¿Pero saben qué? cuesta lo mismo tener pensamientos negativos que tener pensamientos positivos, va a tomar el mismo tiempo, y personalmente, algo que me ha ayudado mucho...(fuera del mindfulness o cualquier cosa asi), es contrarrestar esa oleada de pensamientos negativos. 

Pongamos que cada pensamiento es una ola del mar... ¿qué ocurre cuando vas contra corriente? que vas a acabar agotado y que esos pensamientos los vas a tener igual...Muchas veces, es mejor dejar pasar esos pensamientos, dejarlos ser, porque van a existir igual, y lo más beneficioso que he podido encontrar es repetir en voz alta o para mi al menos, refuerzos de afirmaciones positivas sobre mi y/o sobre mi vida: 

Un ejemplo, que utilizo como mantra: Soy valiosa, soy poderosa, soy valiente, soy hermosa, soy valida, soy inteligente, soy sabia, soy buena, soy sensible, mi sensibilidad es mi mayor fortaleza, soy...un ser humano que merece bienestar.

Esto lo repito las veces que me sean necesarias, hasta que ya los pensamientos feos simplemente son silenciados por una realidad que si me hace bien, y que me coloca de nueva en una posición sana. Es complicado empezar este proceso, y no existe un método para ello... simplemente hay que empezar. Un día cualquiera, a una hora cualquiera, en lugar de pelear con no tener pensamientos negativos, crea pensamientos positivos, y usa esa energía en algo que de verdad puede ayudarte. Cuídate. 

martes, 14 de febrero de 2023

2023

 Creo que lo que más cuesta trabajo hacer después de tanto tiempo es empezar a escribir frente al folio en blanco en el que me encuentro. Puede ser que esté desbordada de ideas buenas que escribir, y que a su vez no me encuentre con inspiración porque es devorada por mis demonios y los de los demás. 


Digamos que este fragmento, este texto que encontrais a continuación es solo un borrador en sucio para ir despertando los dedos, y volver a coger la rutina de escritura que siempre me ha acompañado. No solo para explorar los ilimitables campos de mi mente, sino para reflejaros aqui una muestra de lo que soy, y todo lo que ello supone. 

Estaba empezando un proyecto ambicioso hace tiempo...Inconformada, se llamaba, y el nombre en sí sé que está mal escrito, debería ser "INCONFORMISTA", pero es el toque de ser inconformada lo que le da aun más una tinta diferente. La inconformidad creo que es un sentimiento que va muy enlazado al vacio interior, a la insatisfacción constante, y es un tema del que deseo plenamente hablar aqui. 


Llevo unos meses diciendo que tengo un blog desde 2016, pero hacia tanto que no escribía por aqui que no sé si se puede seguir acuñando como mio, ya sea por el cambio de ideas, la poca actividad que ha habido aqui, o el cambio de persona que he sufrido yo (siendo el aspecto más personal). 


Igualmente, espero que sigais aqui, acompañandome, en este año 2023, porque pretendo plasmar todo un terremoto de emociones y reflejar mi avance personal y humano. Y quién sabe, quizás te sientas identificado o identificada, o mejor aún, quizás te ayude a ti también este camino conmigo...


Gracias, y nos veremos pronto, porque esto ya es un principio.

sábado, 11 de septiembre de 2021

No pierdas el tiempo y estudia ¿no?

Teclea desde el sofá con pelos de gato,

dale un sorbo al té caliente que ya se ha enfriado.

Rózate lo labios con la yema de las manos,

retírate el pelo que te molesta mientras estas divagando. 


Huele a almendras que saben que te harán daño,

por la ventana entra un sonido de escándalo. 

Romantiza el estudio y las lagrimas de paso

y engrandece la ansiedad que te sigue aprisionando. 


Intenta sacar ese 10 por el que te estas matando, 

y olvídate de vivir el día 

por titularte de inmediato.


¡Seré estúpida! Si ya no estoy en bachillerato,

¿pero cuánto tiempo ha pasado? 

pero no he perdido el tiempo, ¿no?

solo he estado estudiando... 


solo olvidé a que sabe el verano cuando la sal te esta rozando,

a que huele el otoño cuando las hojas están rezando,

que colores usa la primavera cuando se tiñe el campo 

o cómo de fría esta la nieve que hiela todo mi vecindario. 


Se me olvidó que un libro no siempre tiene encanto, 

se me olvidó que la vida no se cuenta con gráficas y datos. 

Se me olvidó por mi intento de captar lo contado, 

que mi lienzo no estaba empezado

ni siquiera cuándo yo creía que ya había acabado. 



sábado, 11 de julio de 2020

¿Por qué no debes ver 365 DNI? @amantisfemina


¿Por qué no debes ver 365? – @amantisfemina

365 DNI es una película que te consume la energía cuanto menos. Plasma de forma clara la violencia que sufrimos continuamente las mujeres, y todo con un tono pseudo-erotico que crea el convencimiento de que lo mejor que te puede pasar en la vida es que te secuestren. La descripción de Netflix es la siguiente: ‘’Una mujer cae en las garras de un jefe de la mafia que la encierra y le da un año para que se enamore de él’’. (Y todo en un tono como que le está dando la oportunidad de su vida)

La descripción que se da de las mujeres nada más empezar la película es que somos guapas y malvadas, como la mujer fatal típica del siglo XIX, y que somos las causas de los males de los hombres. Además, en toda la película, quitando a la protagonista y a su amiga, las mujeres no tienen nombre, son meros objetos de uso y consumo de los hombres, y sobre todo de EL HOMBRE, Massimo. Massimo es el secuestrador, cabeza de una de las familias mafiosas más importantes de Italia. La película es un intento de hacer un 50 Sombras de Grey, mezclando porno suave y mucha violencia hacia las mujeres, y queridas, eso no es el BDSM, ni es lo que queremos para nosotras. A las mujeres no nos gusta que nos secuestren, que nos hagan enamorarnos a la fuerza, que tengamos que dejar nuestra vida por los deseos masculinos. Los detalles que se ven en el film son francamente horrendos y abusivos, mostrando violaciones de forma constante, e idealizando lo mismo con sonrisas, con ensimismamiento, con una ‘’pasión’’ idílica que no existe. No se muestran situaciones reales, sino aquello que los hombres piensan que nos gusta siendo más bien lo que les gusta a ellos.
Nuestra protagonista se llama Laura, pero realmente su nombre no tiene relevancia en el film, porque no es vista en ningún momento como un sujeto activo, al nivel de Massimo, sino como uno totalmente pasivo y que debe asumir su ‘’destino’’. Es una tortura ver como está tan manipulada que se ‘’enamora’’ de él después de que la tirase por un barco y la ‘’salvara’’. Literalmente, en ningún momento del transcurso de la película se puede apreciar el momento real en el que pasa de la negación y el ‘’querer huir’’ al enamoramiento. Todo esto pasa en menos de dos meses, y terminan por querer casarse, estando ella también embarazada. Os destripo directamente el final, ella muere de una forma deshumanizada, porque no se dice el cómo, y todo a manos de otra mujer que ha sido manipulada por Massimo. Pone la armonía entre las mujeres como algo inexistente, potenciando la ira, el odio y la competición entre nosotras.

Todas las mujeres que aparecen en el film son usadas como objetos sexuales de Massimo, abusando de su poder, y de su postura de forma más que evidente. Además, muestra como si comerle el pene a alguien de forma forzosa e incluso dolorosa, y sin tu consentimiento, fuese lo mejor que le puede pasar a una chica. ¿Perdone? El placer de la mujer en esta película está totalmente omitido, incluso en las relaciones totalmente explicitas sexualmente, sin ni siquiera besarse, Laura empieza a hacerle una felación como muestra de ‘’gratitud’’ y que lo ‘’ama’’. Por otra parte, lo solucionan todo teniendo relaciones sexuales, incluso temas como la amenaza de muerte que recibe nuestra protagonista, que es enviada de vuelta a Polonia (su país) para ‘’evitarlo’’ (pista: no). De verdad, hay tantas cosas mal en esta película que es imposible abordarlo todo sin caer en una ansiedad constante. Es una película donde realmente se pasa mal, y que te deja con un sabor tan amargo que cuesta quitárselo.
No es bueno potenciar estos ideales, ni estas figuras, para nadie. Ese hombre que te controla, que te pretende poseer, aparece como la principal víctima en la película porque pierde su posesión, no porque realmente pierda a un ser querido.

Además, ella es alejada de todo su círculo de amistades e incluso de su familia, ‘’drogada’’ por la vida de lujos que Massimo le puede otorgar, y poniendo como excusa haber tenido una relación totalmente pasiva con un señor que tampoco tiene muchas luces. Muestra los patrones claves de una relación abusiva, toxica, y de maltrato, pero idealizado y conmemorado como aquello que todas las chicas quieren y anhelan conseguir.

ESTO NO ES LO MEJOR QUE TE PUEDE PASAR. Y, además, os digo que no siempre la elección es entre un novio pasota y uno de estas características, tenemos la ELECCIÓN DE ESTAR SOLAS, y de ser nosotras sin necesidad de tener a nadie asi al lado. Que esto no sea la educación que tengamos, ni que sea idealizado por las nuevas generaciones, ya que puede ser muy peligroso.
Y, por último, aunque Laura presente un discurso de ‘’empoderamiento’’ en algunas situaciones, no es real, sino que se pretende desmontar la negación de las mujeres desde el propio discurso feminista para dejar claro lo siguiente: el NO de una mujer, si se insiste, no será tan claro, y es sexy que se resista un poco, porque atrae el hecho de sobreponerte sobre alguien. Repito, esto no es BDSM, lo cual está claramente consensuado entre las partes implicadas, sino una jugarreta del propio sistema que pretende arrojar con ‘’actitudes supuestamente feministas’’ de Laura piedras sobre el tejado que realmente aclara que el NO ES NO. Debemos ser críticos con lo que consumimos, y no dejar que cree realidades entre las personas que pueda ocasionar tanto mal y dolor.

domingo, 3 de mayo de 2020

Debería ser una opción. Feliz día de la MADRE.



Aunque lo intente, no puedo recordar la primera vez que me dijeron si quería tener hijos. Desde bien pequeña, se dio por hecho. Tenía muñecos que cuidaba, tenía carritos de bebé, y desde siempre, al ser hija única, he dicho que tendría más de un hijo para que no se sintiera solo.

Sin embargo, pasa el tiempo, y la mentalidad comienza a cambiar. Comienzo a cuestionarme si verdaderamente es mi deseo, en algún momento, el tener hijos. No paran de repetirme que ''llegará mi momento'', ''se me activará el reloj'', o ''es una experiencia única en la vida'', pero, siéndoos sincera, lo único que me provoca a día de hoy es terror. Me da miedo que mi vida se vea coartada por tener un embarazo, porque nadie es capaz de omitir el pequeño detalle de que tu vida pega un giro de 180 grados. Además, está el sentimiento residual de que si no soy madre, ¿quién me querrá?¿quién cuidará de mi?¿estaré sola toda la vida?... Parece que se establece como norma, que debo casarme y debo tener hijos, como si esa fuera la única vía que las mujeres debemos tomar.

Cuando una mujer la rechaza, queda excluida de la sociedad. Ya sea en películas, novelas, o la vida real misma, encontramos la figura de esa ''tía solterona que no tiene quien la cuide'', esa ''mujer que no aguanta nadie, y que por eso no tiene hijos''.
No se pone sobre la mesa en ningún momento el hecho de que ella haya decidido no tener hijos, y en cuestión de relaciones heteropatriarcales, marido. Parece de locos, que pueda existir esta opción sin ser vista con un tinte de ''pena'', porque no sabe qué es la maternidad y el tener un ''buen matrimonio'', que realmente solo es el predominio de lo normativo y sistemático.

Es tan legitimo tener hijos, como no tenerlos, y el valor de las mujeres o de cualquier persona con la capacidad reproductora, no está determinado porque se aplique esa reproducción. Quiero decir, yo tengo en mi mano ciertos pinceles, con ciertos colores, y un lienzo en blanco, que puedo dibujar de una manera o de otra, y seguirá siendo arte. Yo puedo decidir, si quisiera, que prefiero leer un libro antes que dibujar. Puedo elegir, porque soy un ser humano libre.

Y ojo, esto no significa lo contrario, que las personas que decidamos no ser madres estemos por encima de las que si, se trata de que toda mujer tenga la elección y la validez de tomar una vía u otra: podemos decidir si queremos o no ser madres, si queremos o no adoptar, si queremos o no formar una familia (ya hablando dentro de cualquier modelo relacional, y de orientación sexual, pero el normativo es el cis-het, y en donde se quiera o no, se ha ejercido a lo largo de la historia más este patrón), si queremos o no suspender un embarazo (sin tener que dar ningún tipo de justificación, porque es nuestro cuerpo, nuestra vida). Las mujeres somos plurales y tan plurales son las opciones que tenemos por delante.

miércoles, 29 de abril de 2020

Cuando abrazas a la muerte


Cuando abrazas a la muerte, el regusto que te queda en los labios es un sabor agridulce, pero, cuando eres el espectador de su llegada como tercera persona, tu boca se torna seca, y tus ojos llorosos, ante la impotencia de no poder hacer nada para evitarlo.

El sentir como una persona se va apagando, como una gota que poco a poco va llenando un vaso a punto de rebosar, es agonizante. Los andares tambaleantes de una canina que desfila como puede entre los últimos recovecos de su camino, simboliza muy bien nuestra dejadez del mundo hacia un destino incierto. No me centraré en cuestiones como ir al más allá, la reencarnación, o cualquier corriente de pensamiento hacia aquello que no comprendemos, y que tanto miedo nos da de explorar, sino, en el sentimiento que me concierne como persona, al ver como toda una vida se va poco a poco desmoronando en migajas de lo que una vez fue.

Mi día a día transcurre fregando los mismos platos, vasos y tenedores de mis abuelos. Siempre, empiezo dándole de comer a mi abuela, y después, le preparo la comida a mi abuelo. Le gusta la comida muy caliente, aunque ya nada le sabe a algo. Todo lo que come, sabe a podrido, a maloliente, a pasado de tiempo.

Incluso si le pusiera la mejor comida del mejor buffet de cocina, le sabría a cenizas, porque ya ni tragarlo podría hacerlo. Todo aquello ostentoso, acaba siendo secundario cuando tus ojos ya no pueden apreciarlo.

Nuestro cuerpo es una casa que se va asentando a lo largo de nuestra vida. Los pilares de las mismas, la construimos desde que empezamos a entender qué estamos percibiendo, cómo andamos, qué pensamos… son nuestros ideales, nuestro respeto personal, nuestra puesta en escena ante decisiones difíciles que determinan quienes seguiremos siendo después de tomarlas. Las casas, tienen sus ventanas, por las que entra todo tipo de luces de colores... su sala está decorada con pequeños cuadros, de las memorias de aquellos que dejamos entrar en ella. No es una casa perfecta, ni ideal, tiene fallos, grietas, incluso a veces, puede derrumbarse porque sus pilares no están bien consolidados. Hay todo tipo de casa, desde las más acogedoras, a las más frías, y su estampa, suele ser variopinta.

Este hogar debe de ser cuidado, con cariño, con amor, con dedicación, pues es donde residiremos durante todo el tiempo que estemos en este mundo. Nosotros tomamos las decisiones de quienes queremos que entren, y quienes queremos que se queden. Los pensamientos que recorren sus pasillos, pueden ser invitados de honor, o los peores inquilinos que uno pueda imaginarse… pero, llega un momento, que ya por sus ventanas no entra luz, porque se pierde la opción de poder ver; no se escuchan pájaros cantando, porque ya no entran sonidos que resuenan en ella; la puerta principal, se encuentra atorada, y el pomo simplemente desaparece como si nunca hubiera estado. Todo se vuelve oscuro, lúgubre, hasta que el hogar queda abandonado….
Ver como estas casas pasan de estar llenas de vida y de luz, al ser un sepulcro de lo que una vez fueron, nos hace sentir precipitosos ante un acontecimiento inminente. Nos pasamos la vida queriendo ir más rápido, queriendo mensajes más breves, reflexiones cortas y escuetas para que no te detenga demasiado rato. Damos por hecho tantas cosas, que cada vez más nuestros hogares parecen latas de sardinas poco cuidadas y sin profundidad. Y no nos damos cuenta, de que al final, por mucho que quieras correr, por mucho que intentes escapar, acabas siendo cogido del brazo, y con cariño, además, por la muerte.  

Al final acabas lavando los mismos tres platos, dos vasos y tenedores, hasta que llega un momento en el que ya no hay nada que lavar, porque no hay nadie que los use para comer.

viernes, 24 de abril de 2020

Me quise, me elegí a mi.




Intenté quererte,
intenté querer cada detalle de tu cuerpo como si mi vida se fuera en ello.
Intenté quererte, intenté aceptar cada acto que me dedicabas en las sombras.

Intenté quererte,
intenté apreciar hasta tus tortas sin manos.
Intenté quererte,
de verdad que lo intenté.

Intenté quererte incluso cuando no tenía fuerzas para seguir adelante.
Intenté quererte,
intenté dar gracias por tenerte conmigo.
Intenté no perderte,
intenté quererte cada noche como si no hubiera un mañana.

Intenté quererte cuando tus brazos eran gélidos,
cuando tus palabras no tenían significado.
Intenté quererte, por encima de tu arrogancia,
de tu hipocresía, de tus miradas.

Intenté quererte incluso vendiendo mi alma al diablo para que jamás te pasara nada.
Intenté quererte cada noche en las sombras.
Intenté quererte, hasta que un día, simplemente no pude querer más.
No pude querer la verdad que escondías,
no pude ser participe de tu maldad.
No pude, y mira que lo intenté.

Te intenté querer hasta que en el espejo ya no veía reflejo,
cuando mi cuerpo ya no dejaba silueta entre las sábanas.
Incluso cuando no era nada, intenté ser para quererte.

Pero no pude, no pude, y decidí, simplemente, quererme yo.
Me quise, me quise, me elegí con sentimientos encontrados.
Me salvé de quererte, porque lo que se intenta y no nace, es prueba de que yo no era, ni tú merecías que fuera.
De lo que no fluye, no se puede pretender bañarse.
De lo que no se planta,  no se puede recoger frutos.

Intenté quererte,
hasta que me di cuenta que lo mejor era quererte lejos.

-Amantis Femina.


miércoles, 15 de abril de 2020

La Dama


Debemos abstraernos de nuestra cultura y de nuestra idea preconcebida de lo que significa morir, de la visión negativa que la muerte lleva consigo…
Hace mucho tiempo, en un mundo donde la grandiosidad de la creación se hacia patente en todo momento, encontramos en una villa perdida, una hermosa y deslumbrante dama.
Ojos verdes esperanza, pelo largo y rubio con reflejos pelirrojos. La ondulación de su melena recordaba al leve balancear de las olas en calma del mar. Alta y esbelta, labios del tono de las cerezas mejores vistas a lo largo de toda una vida. Piel sonrosada, con piernas realmente interminables… ropajes claros, vestido largo y sandalias tono tierra. Nos encontramos ante el más bello ser que cualquier mortal haya podido ver. A lo largo de nuestra historia ha recibido innumerables nombres, con una lista aun más interminable de dones que posee.
Su porte mostraba lo agradable de su alma y la magnitud de su honestidad. En ella, todo estaba completo. Era ella, sabia, rica de emociones, de ambiciones, dotada de artes, de ciencia, de inteligencia… Podría ser la representación más clara de la luz de una estrella. Pero ante un ser de tanta gratitud, sin maldad en su interior, su sombra, decidió actuar.

’Oh dulce doncella de plenitud y felicidad campante, debes aceptar tu Yo, me debes aceptar a mi’’.

Nuestra protagonista y dama de la creación, fuente de pura vida, que con el roce de sus dedos podía hacer florecer hasta en la tierra más marchita, amaba con devoción a cada una de sus creaciones.
Amaba al mar que la bañaba, a la tierra que le recorría, al fuego que la abrazaba, y al viento que acariciaba sus mejillas. Era creadora y origen del ser. Su mayor dolor sería no poder sentir.
Que sus brazos ya no dieran calor, que sus atributos se tornasen a su opuesto, que de rasgos angelicales pasase a una piel esquelética y pálida. Su cabello se caería como trozos de piedra, su voz se agravaría, sus labios se romperían sin poder pronunciar ninguna voz…
Su sombra actuó, y de un pestañeo le recordó las dos caras que suponía crear vida. La dulce dama madre de creación, se volvió la dama de negro, de la tremenda oscuridad que ni los seres de la noche podían aguantar.

’Oh, ¡¿por qué me haces esto?!’’, gritaba desconsolada con su último hilo de voz.

‘’Porque para ser completa, debes aceptar cada parte que te compone. Porque el regalar vida solo se completa con arrebatar el aliento que recorre el cuerpo de tus criaturas. Porque soy parte de ti, como alma, como entidad divina. Porque tu sombra y tú, ser, somos la misma realidad, vista según donde dé la luz de la perspectiva’’.

Ahora, serás madre, pero no creadora, tu nombre no será dulce y melódico, sino un desgarrador grito final en el término de la vida de aquellos que salieron de cada parte de tu cuerpo.  No serás esperanza, sino dama del arrebato, sin la abundancia que tu presencia siempre ha aportado.
Cada vez que tus gélidas manos intenten tocar la tez de tus hijos, estos se harán polvo, volviéndose parte de ti. Serás la plenitud en el final del camino. Arroparas a almas que ya en este mundo no deben estar. Serás reconocida como madre egoísta de fríos abrazos y gélidos besos.

Serás la luna blanca en la oscuridad, y quien se vea alumbrado por tu luz, será parte de tu cielo nocturno. Serás señuelo, serás maldición.
Te reconocerán por tu precipitosa e impaciente llegada. Nadie te esperará en casa, nadie te acogerá en su gracia.

Yo te maldigo creadora, a que la luz cambie de lugar, a que seas vista con totalidad. Ahora te renombro, te bautizo en el río cristalino que tanto te bañaba. Serás el caos de los elementos, el recuerdo de la finitud y del desconsuelo. Serás muerte, oscura dama, que acompaña en la noche a su creación hacia su fin.

miércoles, 1 de abril de 2020

Pestañeo de luz. - Reflexión sobre lo que nos pasa.


Lo único que puedo sentir en la intemperie en la que me encuentro es un escalofrío que me recorre la nuca, como si de un soplo húmedo se tratase. Mis ojos, débiles ante el deseo de abrirse, deciden seguir retozando un poco más del aleteo de mis pestañas cerradas. Parecía que mi iris era el preciado secreto de Pandora, que no debía ver la luz.

Me muevo suavemente, notando como cada parte de las telas que me rodean me abrazan con ternura, con amor, con dedicación, pero, sobre todo, con ese olor que embriaga mis sentidos hasta colmarme de placer hasta un clímax inexplicable.
Me cuesta mover el cuerpo. Ni siquiera el dedo pequeño del pie derecho me responde todavía. Pero ahí estoy, incrustada entre océanos de telas que me brindan abrigo y ropaje ante mi piel desnuda. Mi piel desnuda de la forma en la que los huesos y los músculos se tornan transparentes hacia la exploración de mi mente, de mi alma, de mis pensamientos.

Tener los ojos cerrados, solo invita a que en la oscuridad de mi teatro aparezcan pequeños destellos sin saber muy bien el origen de los mismos. Las figuras se van haciendo cada vez más picaras, danzando, aunque yo no pueda oír el baile que contonean. Me siento en un lugar privilegiado, ya que las figuras no tienen que envidiar a las ninfas hijas de Afrodita. Su luz, me recuerda al cariño de un beso pasado; su ritmo, se me asemeja al palpito de un corazón cuando está en plena calma; su risa, sorda, me hace apreciar lo que aparentemente no se da.

Poco a poco, intento alcanzar a estas figuras, intento elevarme, intento levantarme, intento estar junto a ellas, siendo su compañía. Me siento feliz, pero a la vez precipitada. No comprendo cómo poder hacerme bailar, cuando las puntas de mis pies no pueden despegarse de las sabanas que rodean mis tobillos.

Y sigo, y peleo. Saboreo la victoria cuando parece que está a meros centímetros de mí. Sabe a las delicias de un recuerdo intacto en el tiempo, a una primera mirada, a una pequeña inocencia en medio de un caos fortuito. Sabe a paz, cuando te sitúas en el ojo del huracán, esperando ser fuertemente golpeada por el porvenir.

Pero ese segundo de paz, ese segundo de trascendencia, de ser, me pertenece. Me pertenece porque yo pertenezco a la paz. Porque mi integridad se disipa frente al mar del egoísmo. Me reconforto en un abrazo final con aquellas luces que bailan cuando mis ojos están cerrados.

Ya ha amanecido, y mis pies empiezan a moverse inquietos entre las almohadas, el colchón, y una melena despelucada. Amanece, aunque no tenga la certeza de que mañana lo vuelva a hacer. Amanece, hasta el dia que las luces que bailan, nos toman de la mano para elevarnos a ser nosotros, luz. Hasta que la función termina, siendo nosotros protagonistas sin retorno; hasta que nos llenamos por completo de emociones que aguardan la llegada del grito más silencioso que pronunciaremos jamás, en comparación con el sonido más ruidoso que jamás quisimos dar por nosotros mismos.
Las luces que observamos, o que nos observan siempre son del mismo tono, la diferencia se da en la mirada con la que tú decidas observarlas. Cuando eres protagonista y la obra termina; cuando eres el objeto de culto, cuando la obra comienza a tener vida.

Lo azaroso de nuestro despertar no es más que una muestra de la finitud de un sueño, de unas horas, de una cama. Las sabanas se cambian, las estaciones pasan, las gotas caen, el viento sopla, el fuego sigue quemando, el sol sigue alumbrando. Hasta que, como si de un chasquido se tratara, pasas del teatro a la nada, como si con un gélido abrazo te reencontraras.  Del calor del grito, a la escucha del silencio. De la luz que te baila, a ser la luz que baila en el firmamento.

martes, 31 de marzo de 2020

El reloj.


Imagina que puedes habitar en un mundo donde todos tus sueños parecen que se hacen realidad. Un mundo donde el daño físico se da de forma aparente, donde puedes reencontrarte con aquello que anhelas o extrañas. Un mundo donde lo que piensas que ya no puede regresar es el germen que crea lo que puedes ver.

La soledad y la desesperación de mi vida inundaba lo más profundo de mi ser. Me encontraba frustrada en casi la mayoría de ámbitos de mi vida. Realmente, estaba perdida. Una tarde, cercana ya al anochecer, después de una jornada intensa de trabajo, volvía por el mismo camino de siempre a mi hastiado hogar. Eran las 19:04. Conducía dentro de ese pequeño vehículo al que algunos consideraban coche, donde no puedo contar la de horas que me he quedado dentro, mirando el teléfono, intentando alargar el momento de meterme en casa.
La situación no estaba bien, desde luego, todo mi mundo se había venido abajo en cuestión de un par de meses. Mis pilares duros como piedras se me hacían tan endebles que una ráfaga tenue de aire podía hacer que se desmoronase todo el templo que es mi vida.


Arranqué para marchar allá, tomé la carretera que realizo de Lunes a Jueves de forma diaria, conduciendo pasivamente sin ningún animo ni deseo de llegar a mi destino. De repente, algo se ve distinto, cuando tomo la esquina para llegar y poder aparcar, aprecio la visión de un gran puente que no recuerdo yo que haya estado allí jamás. Donde estaba mi casa, ahora no había más que la entrada, la cual solo se podía hacer a pie. Aparqué de forma delictiva cuanto menos, por la impresión que me daba todo aquello. Aun no me había fumado el cigarrillo de después de trabajar, aquel que, en lugar de quitarme, me daba vida y aliento. Ir con tantas prisas siempre me acababa cabreando. Detengo el motor, cojo el paquete, enciendo el cigarro. Primera calada.
Todo esto lo hago no quitando el ojo a aquel puente que todavía no tengo ni idea de qué hace ahí. ¿me habré equivocado de camino? Imposible, lo hago de forma mecánica. Siempre cojo por la misma calle, pongo la misma marcha, hago el mismo giro, acelero y siempre llego a la rotonda a 40. No, no, estoy en mi casa. Segunda calada.
De verdad, creo que se me está empezando a ir la cabeza. Me he cruzado con el bar donde siempre hay dos hombres bebiendo con la misma gorra. He parado en el semáforo que siempre me coge en rojo. He cantado la canción 15 de mi lista de reproducción, la que dura todo el camino hasta aquí. Tercera calada.
Este cigarrillo se está consumiendo antes de lo debido, siempre me llega a las mismas cinco caladas. Normalmente me entretengo con el teléfono mientras lo hago, por eso nunca puedo dar más. Ahora mi distracción me deja más atónita desde luego. Cuarta calada, me lo he acabado.

Decido bajarme del coche, de una vez, ¿Cuánto tiempo llevo? No más de 10 minutos. Tengo que hacer cosas en casa, los cuarenta y tres trabajos que tengo para final de mes, y una larga lista de fichas del trabajo. No tengo tiempo para esto.
Tan decidida como cabreada, cierro de un portazo, busco las llaves, cierro el coche. Tengo en mi mano las llaves de casa. Me coloco delante del puente, y sin más, porque no podría hacer otra cosa, voy pasando sobre él hacia mi casa.
La ansiedad, como mi cigarro, dura 4 segundos. En 4 segundos, veo mi casa, pero no aquello a lo que volvía cada día, sino la casa donde siempre he deseado vivir. Vale, estoy soñando, esto no puede ser verdad, y mucho menos lógico.

Huele al delicioso aroma de mi incienso favorito por todas partes. Y mi casa de dos plantas se ha convertido en una verdadera mansión. Miro estupefacta a lo que tengo frente a mi.
Las paredes, son cristales con enormes colores. Todo es muy luminoso, y se respira tanta paz que de verdad estoy empezando a sentirme incluso mareada. Meto la llave en la cerradura, esa que siempre está dando problemas, pero esta vez, la puerta se abre a la primera.
Espero oír los ladridos de mi perra, aquella bola de pelo que siempre me recibía gritando mi bienvenida. Pero no, ahí estaba, mirándome sentada y os juro que me estaba mirando de forma cariñosa y sonriente.
¿Qué hora es? Hay demasiada luz aquí para la hora que es en Invierno. Entro, y la estancia es demasiado increíble como para describir cada detalle. Lo arruinaría. Solo os voy a decir que tenia una habitación distinta para cada ámbito que me gustaba: una habitación para meditar, una biblioteca inmensa, una sala de arte, y un gran jardín. El jardín, sí que me dejó sin palabras. Era tener un verde prado dentro de casa, asombroso.


Mi escalera recta se ha vuelto de caracol, y no podría decir el numero de escalones que poseía. Las habitaciones…. No pude entrar en todas. Solo vi lo que mis ojos me dejaron apreciar. Llego a la cocina, cuya puerta trasera daba al inmenso patio. Cruzo el umbral y me quedo atónita.
El trastero, se había convertido en una humilde casita, y olía increíblemente bien a ese aroma que bañaba la casa de mi abuela cuando era pequeña. Ese olor a comida rica, a guisos deliciosos. Como los echo de menos.
Se empezó a escuchar una voz, que precisamente no era la mia, parecía que mi lengua había desaparecido dentro de mi boca. Esa voz y la forma en la que se movía en el aire…estaba claro. Era mi abuela. ¿mi abuela?

Os prometo que en ningún momento fumé nada que no fuera la nicotina del tabaco y el estrés del trabajo. Os prometo que estaba cuerda, estaba bien, no estaba tan cansada como para ver este tipo de cosas. No lo estaba. Joder que si no lo estaba. Cualquier índice de sueño se me fue, desapareció con lo que mis ojos vieron.
Mi abuela, mi abuela estaba de pie, recta como nunca la había visto. Y tenia el aspecto de cuando yo no era más que una mocosa de 5 años. Dios mi abuela, estaba tendiendo ropa, tarareando, mientras que hacia mi comida favorita. Me miró, y me preguntó qué tal me había ido.
‘’La comida está lista. Lávate las manos mi niña’’. No podía ser más feliz,¿de verdad que estaba viviendo aquello?.Estaba ahí, me lavé las manos, lo hice. Sentí el agua tibia en mis dedos. Que feliz me sentía.


Me senté a la mesa redonda, con esa estufa tan calentita que siempre ha estado en su casa. Pregunté por mi abuelo. ‘’Ha ido a andar, ahora vendrá para que vayáis juntos al parque’’. No me lo podía creer, ¿al parque?¿Con mi abuelo?. No podía ser más feliz.
Y entonces, pasó. Pasó, lo que no podía faltar. Mi plato favorito frente mía, y yo con una sonrisa que me recorría la mitad de la cara. Que rico está. Sabe a infancia, sabe a plenitud, a ignorancia, a cada tarde que me quedaba en esa casa esperando a mi padre llegar. Estaba riquisimo, joder. Me termino el plato en menos de lo que podría contarse.

Y ahora con mi abuelo, que experiencia. Pero, mientras que estoy mirando a mi abuela llena de vida y de felicidad, me doy cuenta de un pequeño detalle. Mi abuela jamás ha tenido el pelo largo. Mi abuela jamás ha tarareado. Mi abuela jamás ha estado en esa situación.
Me quedé muda. Me quedé más muda que nunca. Sentí como solo podía ver esa coleta larga por toda la espalda. Negra. ¿Quién es esta mujer?. Estoy asustada.
Tú no eres mi abuela. Tú no eres mi abuela. Tú no eres mi abuela. Y a la cuarta, simplemente, tuve que parar. Se estaba girando lentamente. Tú no eres mi abuela. Me voy de aquí.

Salgo de la casa, corro, y corro, y me caigo, y me golpeo, y me levanto. Y me encuentro a la ultima persona que deseaba ver. ¿Abuelo?. Era mi abuelo, físicamente era mi abuelo no había duda.
Le grité,la verdad. Joder hay una mujer que no es mi abuela en casa. Mi abuelo solo hacía mirarme. Ni una palabra salió de su boca. Mi abuelo siempre ha sido muy pícaro, ¿qué le pasa?.

Le pregunto si está bien, y la única respuesta que tengo es un abrazo. ‘’Te echaba de menos. Sé que estas asustada pero tranquila, ya estás bien. Quédate conmigo’’. Que bien olía ese abrazo. Mi abuelo siempre había tenido una higiene de envidiar. Me encantaba tirarme horas con él en la cama para dormir la siesta. Me sentía tan tranquila y viva en sus brazos.

Pero mi abuelo, mi abuelo nunca dice este tipo de cosas. Mi abuelo no se expresa. Mi abuelo quiere sin decir, y no dice de querer. Tú no eres mi abuelo, lo tengo claro. Pero se está muy bien aquí. Solo 1 minuto más. Huele a ese jabón que tanto me gusta comprar en casa para acordarme de él.
Le pregunté sobre si podíamos ir al parque juntos. ‘’No me gusta andar a estas horas’’. Esta claro, no es él. Tú no eres mi abuelo. Tú no eres mi abuelo. Dime un recuerdo que tengas de mi infancia,qué hacíamos a estas horas todos los días.
Lo eché a un lado, y me fui corriendo. Esto era de locos. ¿seguía dentro de mi casa? ¿Cuánto tiempo había pasado?. Busqué mi móvil pero como en todas las situaciones como esta, no tenía batería. No me lo puedo creer.

¡Mi reloj!, lo miro y veo que son casi las 10 de la noche. Pero aquí es de día. Qué narices está pasando. No dejo de correr. ¿sigo dentro de la casa?. Corro, corro, y corro hasta darme de cruces con una puerta (que no debería estar ahí). Es una puerta sin pomo, donde hay un papel colgado a forma de noticiero. Hay algo escrito, con muy mala letra, por cierto.

‘’ Sal de aquí antes de que no quede nada de ti’’.
Esto ya debe ser una cámara oculta. Me gusta el cine de terror y psicológico pero no para tanto. Vamos a ver, quien  hay aquí que me pueda dar una explicación normal de lo que está pasando. ¿y mis padres? Mi madre aun debe estar trabajando, pero mi padre debería estar en casa, debo ir a buscarlo.
Doy media vuelta, y en mi carrera, me sitúo frente a un grupo de chicos que se me hacen muy conocidos. Eran mis alumnos, os lo juro, eran ellos, pero, a la vez no. Solo querían que no me fuera, me gritaban, me agarraban, incluso me empujaban para que no pudiera ir más rápido. En una de estas, uno se dio un golpe no tan fuerte como los que yo estaba recibiendo, pero que si determinante.

Esto ya me dejó patidifusa. Me veo a todos los niños haciendo corro frente a él, escondiéndolo para que yo no lo pudiese ver. Estaba en el suelo, de cuclillas. Era Adrián. Solo puedo ver que se está colocando bien algo. Vamos a ver, que tiene 15 años que se va a estar poniendo en la cara si solo se ha rozado.
Cuando me quise dar cuenta, debajo de su cara había piel podrida. Piel realmente maloriente y podrida. Aquí ya fue cuando en mi trance de infarto decidí echar a correr. Y solo podía escuchar de fondo ‘’no se puede dar cuenta’’, ‘’ se irá’’.

Corro, y corro, y corro, pero parece como si la casa estuviera a la otra punta del país. Miro el reloj, las 11:45 de la noche. ¿pero qué está pasando aquí con el tiempo?. Estoy cansada. Si pudiera y no fuera por el miedo que tengo me fumaba un cigarro. ¡Pero qué digo!. Os juro que este sitio te manipula la mente para que te quieras quedar.
Es que huele muy bien, es que hace un tiempo tremendo, si te centras sientes el mar, la naturaleza, los animalillos. Acabo de ver una ardilla. ¿qué hace aquí una ardilla?. La sigo, la sigo hasta su madriguera. Y veo a unos preciosos bebés, era su madre. Todos estaban con un rostro angelical, todo era, os lo juro, perfecto.
Nadie dañaba a nadie, era un sitio para querer quedarte, y aun no había visto nada negativo. ¿o si lo había visto? ¿Qué hora es? 11:55. No veo la casa, pero mira que bonitos son los bebés.
Pero tengo que irme, aunque puedo esperar un minuto más, no creo que pase nada. Me quiero quedar aquí. Me quiero quedar, hasta que me doy cuenta, de que las crías no se mueven. A que la ardilla, me está mirando. ‘’Quédate’’, me decía con los ojos. Y otra vez ese olor, joder, ese olor tan horroroso a podrido. De verdad, casi vomito, si no fuese porque las crías se habían convertido en cuerpos sin vida. Me voy de aquí.

Me voy de aquí, acelero el paso, son las 11:58, la casa, ¿dónde está?. No la encuentro, no la encuentro pero no pasa nada porque aun no es de noche. Mira que sol más radiante, que brisa más fresca, que bien huele…
¿Me voy?... sonriente y con los ojos cerrados no tengo más deseo que el de quedarme ahí. Y antes de tomar la decisión veo al fondo del camino el puente. ¿llevo todo el tiempo dentro de la casa?¿cuando salí de ella?.  Camino, camino o descamino, ya no lo sé. Pero estoy ahí. 11:59.
Estoy empezando a cruzar el puente, abajo hay un lago espectacular.¿estaba antes ahí?. Hay peces de colores, muchísimo, super bonitos. Los más bonitos que os podáis imaginar. Veo el agua cristalina, la vegetación, es tan maravilloso este puente…

11:59:30
No me quiero ir, no me quiero ir hasta que me doy cuenta de que en todo este tiempo que me he llevado corriendo, no me noto cansada, y no me noto cansada porque ya mi cuerpo no es mi cuerpo.
Me desplomo, en un sueño casi inminente. 11:59:45.
No quiero irme, quiero estar con mis abuelos. Quiero vivir aquí. Esto es el paraíso.
11:59:50
Es raro, ahora se ha vuelto de noche de repente. Es raro, me empieza a doler todo. Siento el peso de 100 elefantes por encima de mi espalda. Que frio hace. Que mal huele.
11:59:55
Tengo que irme.
11:59:59
No puedo…
12:00.
Ya no noto nada, pero todo está oscuro. Miro a mi alrededor, ya no hay luz. Ya no hay puente. Solo estoy yo. ¿me ha hecho falta llegar hasta lo póstumo para darme cuenta que ya había muerto?
Ahí estuve, con monstruos que solo querían devorarme para hacerse reales. Con mentiras, con dependencia de esos recuerdos que han acabado por destruirme. Mi cuerpo ya no es mio, mis recuerdos ya no los veo con claridad. ¿qué hora es?


Son las 19:05, enciendo la luz del coche. Qué ha pasado. Tengo que dejar el trabajo, tengo que dejar de agobiarme. Tengo que aceptar el fluir. Tengo que hacerlo. Acabaré consumida si no lo hago. Necesito ver que mi mente me pertenece, que la conformidad de un abrazo gélido no me calma. Que lo que se fue nunca va a volver. Que los recuerdos pueden reconfortarnos, o arrebatarnos el alma.
Me gustaría empezar a vivir antes de que la sentencia de mi hora se cumpla, y no que la altitud de mis miedos me sumerja más aún.
Meto las llaves del coche, aun no he sacado el primer cigarro después de trabajar. Creo que no voy a fumarme ninguno más por hoy. Me monto en el coche. Creo que voy a darme tiempo para mi. Me marcho de aquí.

La ventana reflejada- Un relato reflexivo sobre el Alzheimer.

Las noches no pasan desapercibidas desde que la soledad se encarga de hacerme compañía. No encuentro dolor en el que agarrarme, porque ya mi corazón no siente como debería.
Mi mente ha dejado de funcionar para que mi cuerpo vague sin ningún tipo de esperanza. Me encuentro inmersa en una profunda oscuridad que con un beso, acaricia mis mejillas, mientras que una lagrima se derrama por mi tersa piel.


He perdido la noción del tiempo, más mi único espacio es estar en este confinamiento. Una cárcel que me recuerda los recuerdos que ya deberían haberse enterrado, y me hace olvidar aquellos en los que me encuadro.

Con leves dolores, alzo mi mirada desamparada buscando un rostro donde encuentre la identidad de mi alma. ‘’¿Dónde estás?’’, me pregunto. ‘’¿Acaso importa?’’, me tumbo.
Ruedo como si mi cuerpo me ardiera, como si el agua que cae por las pequeñas grietas del techo fuera gasolina contra mi pecho. ‘’¿me quemo?’’. Contra más noto el peso de cada gota, más hondo siento que me encuentro.

‘’¿Dónde estoy?’’ me pregunto. Y miro, y veo, y huelo, y observo. Observo como la tempestad de mi interior se vuelve corpóreo y presente, como una pesadez en el ambiente que no me permite respirar adecuadamente.
Me levanto, por intentar sobrevivir, y veo los retratos rotos en marcos ya desgastados por el tiempo. No conozco a quienes se retratan, no reconozco a quien con los ojos me habla. Lo suelto, como si mi mano fuese independiente del resto de mi ser. Lo tiro, lejos de mí.

‘’¿Y la puerta?’’ Tengo que salir de aquí, más no veo alternativa ni cualquier silueta que me pueda servir para salir. Estoy aquí sola, en cuatro paredes que absorben mi oxígeno, mi aliento, mi vida.
Mis manos ya no son coloridas, son grises, son frías. La luz ya no entra por mis ojos, mi olfato ya no capta, mis labios ya no hablan. Me encuentro aquí, sola, desolada.
Tras mi agónica sospecha, intento controlar el terror que me recorre por dentro, no es algo habitual que pueda manejar a mi antojo este sentimiento. Veo una salida, una ventana.

Me acerco, me acerco, ¡me acerco!, y veo a una señora. ‘’¡Ayúdeme!’’, le grito, o al menos eso pensaba. Y ella habla, pero no puedo escucharla. Mis oídos ya no funcionan, ya nada en mi va en marcha.
Ayuda, ayuda, está tan cerca. Veo como la mujer me mira extrañada, me mira como yo la miraría si fuera ella la que no estuviera ahí afuera.‘’Ayuda’’, pienso. Pensamiento que ella interpreta. 

Nos acercamos a la par, lentamente. Nos hemos visto. Una mujer mayor, muy mayor, ''¿qué hace por aquí sola?''. Tampoco tendría una respuesta verosímil esta pregunta, ya que ni yo sé donde me encuentro ahora, ni si pregunto en el ayer, ni sí están pasando las horas.‘’¿Cuánto tiempo llevo aquí?’’. No sé por cuantos segundos iré ya contando, y miles de pensamientos siguen apareciendo mientras nos vamos acercando.

Mujer con pelo blanco como el cristal cuando se rompe en mil pedazos. Ojos grises y penetrantes, con grandes ojeras que aguantan sus leves pómulos desgastados. Delgadez, delgadez.
A mis doce años jamás había visto a una anciana así. Y cerquita, cerquita, cerquita ya de ahí, me di cuenta, me di cuenta de que solo yo empañaba con vaho la ventana. La ventana que en todo momento no hacia otra cosa que servir de espacio que reflejaba.

La mujer gesticula a mi respuesta, con mi misma cara de extrañeza.
Quiero salir, y esta ventana es la forma de poder hacerlo. ‘’La rompo, la rompo, la rompo, la rompo’’. Contra más cerca estaba yo, más cerca estaba la anciana. Aunque quisiera no podía decirle que se apartara, ya que a mis labios se les habían olvidado como pronunciar palabra.
Se alejó cuando yo empecé a hacerlo, pero al correr a romper la ventana, todo se volvió negro.
La ventana se vio rota, y lo único que había detrás de si era una pared. Más los cristales de aquella ventana en el suelo, seguía reflejando a aquella mujer.
No hay salida, no hay salida. Estoy aquí sola otra vez. Mis lagrimas se derramaban secas por mi rostro, cerré muy fuerte los ojos. Muy fuerte de verdad los apreté. ‘’mamá, mamá, mamá’’.


Cuando me despierto, lo hago escuchando con una voz que casi no entiendo ‘’¿Abuela, estas bien? Abuela, soy yo, abuela, soy tu nieta’’.

‘’¿Y mi mamá?, ¿Eres tú?’’. Levanto la mirada, totalmente perdida, para mirar al espejo que tenía delante mía.
''La mujer de la ventana!¡Está aquí otra vez! No quiero volver a sentir frío, mami...''


Dedicado a todas aquellas personas que sufren la enfermedad del Alzheimer, a todxs lxs que luchamos para hacerles la vida un poco más fácil, por aquellas que les damos calor cuando se sienten más perdidos.

Por María Herrera

lunes, 2 de septiembre de 2019

Empecemos por el principio. - AMA KRITICA-

Muy buenas a todos, antes de introducirnos en esta nueva sección, quería destacar que no nos encontramos (desde nunca), en un espacio exclusivo, sino todo lo contrario. Pretendemos hacer llegar al mayor número de personas estos conocimientos que creemos importantes, y sobre todo, que cada uno a partir de estas ideas desarrolle su propio pensamiento critico. Abordaremos personajes que han marcado a lo largo de la historia en la lucha por la reivindicación de los derechos de las mujeres, aquellxs que han encabezado el cambio que nos permite hoy día tener muchas ventajas. Sin embargo, la idea de que ya no hay nada más por conseguir que se intenta inculcar, es totalmente falsa. 

En estos puntos no hablaremos de culpables y victimas. Toda esta situación se encuentra regido por un sistema que nos oprime (de forma distinta) a todxs lxs que lo formamos. Intentaremos tener visiones variopintas, y sobre todo, crear un espacio para aquellas personas que necesiten ayuda. 

La unión es lo que nos puede permitir vencer al verdadero enemigo (aunque también se respetará aquellas personas que prefieran no tener espacios mixtos, por la causa que sea). 

Antes de comenzar, dejaré a continuación un glosario sobre vocabulario que puede ayudarnos para comprender mejor los términos que vamos a ir empleando. Ama Kritica aparece en ''Principio de un comienzo'', y pretende quedarse. 



Aliado: persona que quiere terminar activamente con algún tipo de opresión pero que pertenece, generalmente por nacimiento, al grupo opresor. 


Alienada: persona oprimida que ha interiorizado y comparte el sistema de creencias de su opresor. Por ejemplo, una mujer machista.


Androcentrismo: visión del mundo que sitúa al hombre, su mirada e intereses en el centro del mundo y que conlleva el silencio, la omisión o la invisibilización de las mujeres o cualquier otro grupo minorizado de clase o raza. En el universo androcéntrico, la Tierra gira alrededor del Hombre.


Body shaming: acto de insultar o avergonzar a una persona por no tener un cuerpo normativo o que entra dentro de los cánones de belleza establecidos. Es un concepto que se ha extendido junto con el uso de las redes sociales y que afecta principalmente a las mujeres que deciden mostrar su cuerpo de forma libre.


Bropropriating: expresión inglesa que describe la situación en la que un hombre se apropia de la idea de una mujer (generalmente en un entorno laboral) llevándose el mérito de la misma.


Brecha de género: distribución desigual de recursos, acceso y poder en un determinado contexto entre ambos géneros. Dentro de la brecha de género podemos encontrar la brecha salarial: diferencia económica entre hombres y mujeres por el desempeño del mismo trabajo.

Cis/cisgénero: persona cuya identidad de género es concordante con su sexo biológico. 


Consentimiento: acuerdo verbal que establece que las partes involucradas en una relación sexual lo hacen a gusto, de manera consciente, sana y sin coacciones. 


Cosificación: acto de representar o tratar a una persona como un objeto no pensante que solo sirve para satisfacer los deseos del otro. La cosificación sexual consiste en ignorar las cualidades, inteligencia, deseos o sentimientos de una persona y reducir todos sus atributos al deleite sexual de otra persona. 


Cultura de la violación: sistema por el que la violación, a pesar de considerarse un problema social, se sustenta por la normalización de la misma y su aceptación en la sociedad donde se produce. Los mecanismos que fomentan la cultura de la violación son la culpabilización de la víctima, la normalización, embellecimiento y erotización de la violencia sexual y el alto nivel de despreocupación ante las agresiones hacia las mujeres. 


Culpabilización de la víctima o victim blaming: actitud que aparece en relación a un crimen o un abuso, en el que se considera que las víctimas de ese suceso son parcial o totalmente responsables del mismo. Por ejemplo, ante una violación cuestionar a la víctima preguntándole cuánto había bebido, por qué volvió sola a casa, si coqueteó antes con el agresor o qué llevaba puesto.


Deconstrucción: ejercicio de evaluación personal en el que la persona se esfuerza por desaprender, identificar y eliminar las actitudes machistas a las que ha estado expuesta toda la vida.


Doble moral: serie de principios aplicados de manera distinta en función de la persona que realiza de la acción. 


Empoderamiento: proceso por el cual las mujeres ganan confianza, visión y protagonismo para impulsar cambios positivos en las situaciones de desigualdad en las que viven.


Estereotipos de género: de origen cultural, son un conjunto de ideas utilizadas para explicar la forma de comportarse y los roles que deben tener en sociedad los hombres y las mujeres. Dentro de los estereotipos de género masculinos encontramos la fortaleza, la seguridad en uno mismo, la incapacidad emocional o la agresividad. En los femeninos podemos encontrar la dulzura, la sumisión o la delicadeza.


Feminismo: ideología que defiende que las mujeres deben tener los mismos derechos que los hombres. Según Victoria Sau: movimiento social y político que se inicia formalmente a finales del siglo XVIII y que supone la toma de conciencia de las mujeres como colectivo de la opresión, dominación, y explotación de que ha sido y son objeto por parte del colectivo de los varones en el seno del patriarcado bajo sus distintas fases históricas, lo cual las mueve a la acción para la liberación de su sexo con todas las transformaciones de la sociedad que aquella requiera.


Feminismo radical: consecuencia de un movimiento intelectual, social y político desarrollado entre finales de los 60 y principios de los 70, que decide que las mujeres deben ser las artífices de su propio cambio al estar cansadas de negociar pequeñas cuotas de igualdad con los hombres y de medir la lucha comparándose siempre con el estatus masculino. Su lema principal es "lo personal es político", ya que ayudaron a visibilizar la problemática de la violencia "doméstica" que sufrían las mujeres que a finales de los 60 se consideraba privada, personal o sencillamente "normal". 


Feminazi: término peyorativo inventado para desprestigiar la lucha feminista. Lo popularizó el locutor de radio Rush Limbaugh, ligado al Partido Republicano en Estados Unidos, para referirse a las mujeres que defendían el derecho al aborto que el autor asociaba con el Holocausto.


Friendzone: término machista inventado por los hombres que sienten que merecen ser recompensados con sexo por haber invertido tiempo o dinero en una mujer que les consideraba su amigo. Forma de no aceptar un rechazo amoroso o sexual.


Galletita feminista: término utilizado para hablar de la recompensa que algunos hombres pretenden obtener por decir o hacer algo que entraría dentro de los básicos del feminismo. 


Género: conjunto de valores socialmente construidos que definen las diferentes características (emocionales, afectivas, intelectuales o físicas) y los comportamientos que cada sociedad asigna a los hombres o a las mujeres. A diferencia del sexo, que viene determinado con el nacimiento, el género se aprende y se puede modificar. (Aunque como veremos a lo largo del trabajo, se cuestionará si realmente el sexo no es también un cierto constructo social)


Hembrismo: supuesta represión y dominio de las mujeres hacia los hombres. Junto con feminazi, es otro término masculino que pretende desprestigiar la lucha feminista, acusándola de radical, para seguir perpetuando el sistema desfavorable.


Heteronormatividad: sistema que normaliza la heterosexualidad y los comportamientos tradicionalmente ligados a ella mostrándolos como la única opción válida; marginando al mismo tiempo cualquier forma de relación fuera de los ideales heterosexuales, la monogamia y la conformidad de género. En este concepto confluyen feminismo y teorías queer.


Interseccionalidad: término acuñado en 1989 por la activista y académica Kimberlé Williams Crenshaw que mantiene que las opresiones de la sociedad (racismo, sexismo, capacitismo, homofobia, xenofobia o clasismo) no actúan de manera independiente, sino que estas formas de exclusión están interrelacionadas y no pueden ser examinadas separándolas unas de otras.


Luz de gas: forma de abuso psicológico que consiste en que el maltratador hace creer a la víctima que esta está imaginando cosas con la intención de manipular la situación y ganar control. En términos feministas, esta situación se da cuando el grupo privilegiado hace creer al grupo oprimido que sus opresiones son "imaginarias". Ejemplo: cuando una mujer está contando una situación de abuso y la gente a su alrededor le resta importancia "eres una exagerada / te tocó un tarado / no todos los hombres somos así / no seas paranoica".


Lenguaje sexista: lenguaje que, sea por las palabras escogidas o por el modo en que se estructuran, resulta discriminatorio hacia las mujeres por caer en la ocultación, la exclusión o la subordinación.


Machismo: creencia de que el hombre es superior a la mujer y, por tanto, la mujer debe estar siempre supeditada al hombre. Victoria Sau, activista y política feminista, afirmaba que el machismo lo constituyen “aquellos actos, físicos o verbales, por medio de los cuales se manifiesta de forma vulgar y poco apropiada el sexismo subyacente en la estructura social”.


Machismo internalizado: relativo a las mujeres o aliados que, habiendo sido educados y socializados en culturas machistas, perpetúan o adquieren ciertos valores, mensajes y actitudes típicas del machismo. Por ejemplo, cuando la primera idea que le viene a la mente a una mujer al ver a otra mujer en minifalda es "menuda fresca" o cuando perpetúa el estereotipo de la rivalidad femenina.


Mansplaining: expresión inglesa que describe la situación en la que un hombre, con actitud paternalista, le explica algo a una mujer asumiendo que los conocimientos que ella tiene sobre ese tema son inferiores o no son válidos.


Manspreading: expresión inglesa que describe una práctica realizada por algunos hombres en el transporte público que consiste en espatarrarse de piernas ocupando más espacio del que les corresponde.


Manterrution: expresión inglesa que define las interrupciones innecesarias por parte de un hombre a una mujer en medio de una explicación o discurso. 


Micromachismo: término que describe todas aquellas acciones de carácter machista cotidianas, sutiles e incluso inconscientes que están normalizadas en la sociedad. Algunos ejemplos de micromachismo serían que un camarero le dé la cuenta instintivamente al varón, que alguien perteneciente al servicio técnico explique sus servicios al hombre asumiendo que la mujer no entiende de qué está hablando o que en un ambiente laboral el jefe utilice apelativos "cariñosos" solo con las mujeres.


Mirada masculina: concepto introducido por Laura Mulvey aplicado al cine que explica que en la mayoría de las plataformas audiovisuales la mujer termina convertida en objeto ya que son los hombres heterosexuales los que tienen el control de las cámaras. El concepto de la mirada masculina ha sido aplicado a la literatura, el cine, la música y la publicidad y se da cuando la única perspectiva es la del hombre heterosexual.


Misoginia: odio y desprecio hacia las mujeres y, por extensión, todo lo que esté asociado con estereotipos tradicionalmente femeninos.


Patriarcado: desigualdad de poder entre hombres y mujeres que se traduce en la superioridad del varón en todos los aspectos de la sociedad. 


Privilegio: serie de ventajas de las que disfruta una persona (en la mayoría de los casos de nacimiento) de las que habitualmente ni siquiera es plenamente consciente de poseer. Una persona que pertenece al grupo privilegiado no tiene por qué ser necesariamente perjudicial para un grupo oprimido de manera individual (puede no ser machista, clasista, racista ni homófobo) pero es muy probable que, sin ni siquiera sospecharlo, forme parte del problema general.

El privilegio es un concepto variable y en ocasiones puedes formar parte de un grupo oprimido y al mismo tiempo de un grupo opresor. Por ejemplo: si eres una mujer blanca de clase media y heterosexual, es probable que el machismo te oprima, pero debes asumir que eres una persona privilegiada en cuanto a raza, sexualidad y clase social.


Purplewashing: variedad de estrategias políticas y de márketing dirigidas a la promoción de instituciones, países, personas, productos o empresas apelando a su compromiso con la igualdad de género (como cuando el Día Internacional del Cáncer de Mama todos los partidos políticos muestren su apoyo poniéndose el lazo rosa, incluidos aquellos que hayan recortado en pruebas sanitarias, yendo en contra de la curación de muchas mujeres). El término también se utiliza cuando se defienden medidas o políticas xenófobas y racistas con la excusa de que es necesaria para la liberación de las mujeres. En el contexto de los derechos LGTBI+, el término se conoce como pinkwashing.


Sexismo: Sexismo, discriminación sexual o discriminación de género es el prejuicio o discriminación basada en el sexo o género, también se refiere a las condiciones o actitudes que promueven estereotipos de roles sociales establecidos en diferencias sexuales.


Sororidad: solidaridad y alianza entre mujeres para defenderse, apoyarse y luchar contra la discriminación y los problemas compartidos por el hecho de ser mujeres.


Suelo pegajoso: fuerza que mantiene a las mujeres atrapadas en la base de la pirámide económica mediante tareas como el trabajo maternal, el trabajo conyugal y el trabajo doméstico impidiéndolas realizarse fuera del hogar puesto la sociedad hace creer a las mujeres que son las principales responsables del cuidado. El mecanismo principal para "pegar a las mujeres al suelo" es utilizar la carga de la culpa. 


Slut-shaming: fenómeno que consiste en insultar, burlarse o avergonzar a las mujeres tildándolas de putas, zorras o guarras con la intención de hacerlas sentir culpables por llevar una vida sexual que no es la que la sociedad espera de ellas.


Techo de cristal: limitación velada del ascenso de las mujeres dentro del mundo laboral. Se mantiene debido a una serie de prejuicios extendidos a la hora de confiar a las mujeres puestos de responsabilidad, así como a una estructura de prácticas machistas extendidas dentro del mundo de los negocios como las reuniones, el compadreo o el corporativismo masculino.


Test de Bechdel: método de evaluación ideado por Liz Wallace para identificar el machismo mediante la brecha de género en una películas, serie, cómic u obra de teatro. 

Transfobia: odio e intolerancia hacia las personas trans y la diversidad de género y creencia social de que la forma de identidad y expresión de una persona debe corresponder a su sexo biológico

Ali